miércoles, 24 de junio de 2009

Merecen Morir Ultra Espeshal Treitors Edishon

1- George Lucas: El creador de todo este embrollo. A finales de los 70 creó (bebiendo de muchas fuentes) la Trilogía más famosa de la historia del cine. También fue previsor y se quedó con todos los derechos de mercadotecnia, abriéndoles el culo a los directivos que no creían en la saga. Pero a la larga, como Hal Jordan con Parallax, fue poseído por la encarnación del dólar y pervirtió su creación bastárdeándola de cualquier forma con tal de amasar más dinero. Después de años de humedecer a los frikis con comentarios sobre los primeros episodios de la Saga, va y nos saca esos tres bodrios sintéticos con actores de madera que bajan el listón de la trilogía original y están llenos de incongruencias. ¡Puto Lucas! No contento con eso, se une a los próximos de la lista y después de 20 años deciden sacar una nueva película de Indiana Jones con la caradurez de decir que por fin encontraron un guión que les gustase a los tres. ¿ESO les gustó? Ya veo que disfrutan sus visitas al proctólogo. Merece que su papada adquiera tanta masa que colapse sobre sí misma y cree un agujero negro que lo haga desaparecer de este universo. Deja Star Wars para gente creativa y no a los contadores.

2- Steven Spielberg: El secuaz del anterior. En su época un director visionario que dirigió maravillas veraniegas que alegraron nuestra infancia y adolescencia. Se le perdona el exceso de sacarina de algunas. Ahora, una sombra de su yo pasado, convertido en esbirro de Lucas para la dirección del infame último capítulo de las aventuras del Dr. Jones. ¿Cómo pudiste aceptar dirigir esa mierda? ¿Cómo dejaste que se rodara ese guión absurdo, putrefacto, anaerobio? Lo hiciste por el puto vil metal, no lo hiciste ni por ganas ni por los fans. Mereces ser destrozado por los velocirraptores de Parque Jurásico, defecado y entonces siendo un sorete, pisado por un Argentinosaurio.

3- Harrison Ford: ¿Et tu Harrison? Apenas puedes pararte, tienes más arrugas que un Shar-Pei, tus huesos crujen, tienes al cardiólogo en el marcado rápido. ¿Y aún así aceptaste hacer de Indy una vez más? De un Indy al que no se lo ve caer porque es siempre un doble; a un Indy que casi no se ensucia aunque esté en el Amazonas; a un Indy que escapa de una bomba atómica metido en un refrigerador y habla con un perro de la pradera digital. Ya están chochos estos tres. Ríndanse al alemán y descansen (y déjennos descansar) en paz. Merece atragantarse cn un hueso de pollo mientras se masturba mirando Ally MacBeal.

4- George Romero: En el ambiente friki hay ciertas constantes que uno aprende cuando se adentra en los círculos internos del fandomismo. Una de ellas es que George Romero es Mondesvol en lo que se refiere a zombis. Es el padre del género, sentó las reglas, filmó los clásicos del género. Pero ya pasó. Tierra de Muertos no es la gran cosa. Las críticas tampoco acompañaron a El Diario de los Muertos. Los zombis veloces de Zack Snyder y 28 lo que venga después (ya sé que no son zombis, son infectados, pero me calienta un huevo) molan más y son más creíbles como amenaza, por más que Romero diga que son imposible con aire presuntuoso de experto en la materia. ¿Sabés qué Romero? Tu visión no es la única válida ni eres el dueño del género, así que bajate de tu pedestal y preocupate más de la calidad y lo novedoso que adherirte a tus conceptos añejos. Evolución o muerte. Merece ser comido por una horda de muertos vivos (¿muy obvio?).

5- Todos los frikis que siguen adorando a estos: Justificando cualquier estupidez que hagan, comprando y comprando cualquier cosa relacionada con sus películas, dándoles más dinero para que siguen haciendo más mierda que nos meteran por los ojos y ustedes aceptaran deseosos de más, coprofílicos del orto. Dejemos los prejuicios del fandomismo y aceptemos que todo el mundo tiene su momento de gloria y puede caer a lo más bajo. Saquen a los ídolos del pedestal. Merecen morir en la calle atacados por una jauría de perros rabiosos luego de ser violados en banda por los drogones de la esquina. ¿Que por qué en la calle? Porque gastaron todo su dinero en merchandising.

Bueno, espero tener suficiente odio para llenar sus necesidades diarias.

Ya saben: Odien a su prójimo como a sí mismos.

Nos vemos a la tarde.